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Un 1 de septiembre, hace 49 años, era enterrado Le Corbusier. Considerado uno de los padres de la arquitectura moderna, su figura sigue siendo fundamental y fascina tanto a entendidos como a aficionados a la materia. Es por ello que queremos abrir esta nueva sección de grandes de la arquitectura y el diseño con su figura, por ser uno de los más grandes, sin lugar a duda.

Arquitecto, urbanista, pintor, diseñador de mobiliario, escritor y fotógrafo, Le Corbusier fue uno de los artistas más influyentes y polémicos del movimiento moderno del siglo XX. Una personalidad inquieta que dinamitó los conceptos artísticos de una época para promover aquello que hoy conocemos como arte moderno.

Le Corbusier

Recreación de uno de los interiores diseñados por el arquitecto

Pese a que se hizo famoso por su interpretación, a menudo provocadora, de la era de las máquinas, lo cierto es que sus proyectos y su concepción de la arquitectura estaban muy ligadas a la naturaleza y el paisaje. Su obra estaba siempre arraigada al entorno, procurando integrar la construcción en el paisaje. La arquitectura al servicio de las necesidades de la sociedad.

Estudió las construcciones clásicas de todo el mundo y remodeló directa o indirectamente la fisonomía de distintas ciudades, desde América del Sur hasta la India.

Aunque sus principales construcciones son conocidas y apreciadas hoy en todo el mundo, en su época fueron pequeñas revoluciones y, en algunos casos, rodeadas de polémica.

Evolución

Natural de una pequeña ciudad en el macizo suizo del Jura, a los veinte años construyó su primera casa, Villa Fallet. Durante los años siguientes se dedicó a viajar por Europa hasta que se instaló, en 1917, en París.

Villa Fallet

Villa Fallet, La Chaux de Fonds, Suiza (1905)

En París funda, junto al artista Amédée Ozenfant y el poeta Paul Dermée, la revista de arte y cultura de vanguardia L’Esprit nouveau y es aquí donde Charles-Édouard Jeanneret, su verdadero nombre, adopta el seudónimo de Le Corbusier para firmar sus, a menudo, polémicos artículos. En esta época funda también su estudio de arquitectura y construye varias casas para la élite parisina, entre ellas la conocida Villa Savoye.

Villa Savoye, Poissy, Francia. (1928-1931)

Villa Savoye, Poissy, Francia (1928-1931)

Maqueta de la Villa Savoye

Maqueta de la Villa Savoye

Poco a poco su trabajo va adquiriendo una enorme repercusión mundial y surge la necesidad de intervenir en el urbanismo de otros paisajes. Se producen entonces algunas de sus mayores decepciones. La primera de ellas al ser derrotado en el concurso del Palacio de los Sóviets, en Moscú. A esta le siguieron diferentes proyectos en Brasil y Montevideo que tampoco vieron la luz, la decepción en Nueva York con la sede de las Naciones Unidas…

Tras la Segunda Guerra Mundial llegó una de sus grandes oportunidades, la de construir toda una ciudad, Chandigarh, en el norte de la India, una de las obras más monumentales de hormigón visto.

Poco después, en 1947, publicó su famoso sistema de proporciones armónicas, el Modulor, que toma como escala al hombre para establecer un relación directa entre sus proporciones y las de los edificios.

Le Corbusier

En los últimos 15 años de su vida alcanzó muchos de sus objetivos, entre ellos el de construir unidades habitacionales, cuatro en Francia y una en Berlín.

Unidad habitacional de Marsella, Francia. (1946-1952)

Unidad habitacional de Marsella, Francia (1946-1952)

A pesar del reconocimiento mundial, Le Corbusier se fue encerrando cada vez más en si mismo. Su cabaña junto al Mediterráneo, el lugar al que había acudido desde finales de los años 30 con su mujer, se convirtió en su retiro. En 1952 Le Corbusier afirmó ante el fotógrafo Brassaï: “Estoy tan a gusto en la cabaña que, sin duda alguna, terminaré allí mis días”. El 27 de agosto de 1965 moría en la playa, al lado del que fue su último refugio.

Cabaña en Roquebrune-Cap-Martin (1949)

Cabaña en Roquebrune-Cap-Martin (1949)

Representación del interior de la cabaña

Recreación del interior de la cabaña

Una de las imágenes míticas de Le Corbusier, precisamente en el interior de la cabaña de Roquebrune-Cap-Martin. © Lucien Hervé, FLC-ADAGP

Una de las imágenes míticas de Le Corbusier, precisamente en el interior de la cabaña de Roquebrune-Cap-Martin. © Lucien Hervé, FLC-ADAGP

Principios de Urbanismo

Le Corbusier definió lo que para él debería ser la finalidad del urbanismo como la necesidad de dar cumplida satisfacción a cuatro necesidades urbanas de carácter primordial: habitar, trabajar, recrear el cuerpo y el espíritu y circular.

Sobre estos principios de urbanismo, elaboró un conjunto de exigencias que a día de hoy siguen siendo vigentes, como la de construir viviendas sanas, mínimamente soleadas (al menos dos horas de sol al día) y rodeadas de espacios verdes, teniendo a su alrededor los servicios indispensables para satisfacer las necesidades cotidianas de sus habitantes; o la de construir instalaciones para la diversión y el ocio.

En el film Les Bâtisseurs (Los Constructores), 1937, podemos “asistir” (minuto 20 aproximadamente) a una clase magistral del propio Le Corbusier en el que da buena cuenta de todas y cada una de esas teorías. Un documento imprescindible para todos aquellos que, a día de hoy, siguen creyendo firmemente en las teorías del que, en su tiempo, fue denominado como el “Picasso de la arquitectura”.

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